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¿Cómo eran las casas en tiempos del nacimiento de Jesús? Así vivían en la Judea del siglo I

  • Foto del escritor: Aurelio González
    Aurelio González
  • 3 sept
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 3 sept


Así vivían en la Judea del siglo I


Cuando pensamos en la Navidad, solemos imaginar luces, villancicos y adornos. Pero en los tiempos de Jesús, la vida cotidiana transcurría en casas sencillas, hechas de piedra, barro y madera. Volver a ese ambiente nos ayuda a comprender mejor la humildad del pesebre y el gran misterio de la Encarnación: Dios quiso habitar en medio de lo más simple.


Nos remontamos al siglo I para entender cómo vivía la gente común y qué se encontraba (y qué no) en su arquitectura.


Pesebre artesanal inspirado en Nazaret, con figuras de artesanos y detalles en piedra, ideal para un nacimiento navideño exclusivo.
En esta escena, vemos a dos artesanos trabajando la madera en un humilde taller de piedra, como los que existían en la antigua Nazaret. Sus manos dedicadas y la sencillez del entorno nos recuerdan que la obra de Dios se manifiesta en lo cotidiano.

Materiales y técnicas de construcción


La mayoría de las casas se levantaban en una sola planta. Se usaban caña o ladrillos de adobe moldeados con los pies y cocidos al sol. Las paredes se recubrían con cal para protegerlas. En zonas rocosas se aprovechaban cuevas naturales o se excavaba en la roca, extendiendo muros de barro encima. El suelo solía ser de tierra compactada o piedras unidas con cal.



Pesebre artesanal que recrea una casa de piedra en Nazaret, con escaleras, utensilios y detalles rústicos para un nacimiento navideño auténtico.
Este espacio nos abre una ventana a la vida cotidiana en Nazaret: muros de piedra, escaleras sencillas, cántaros de barro y utensilios humildes que hablan de trabajo y sencillez. Aquí, en lugares como este, transcurrió la infancia de Jesús, entre labores sencillas y un hogar lleno de fe. Contemplar estas escenas es recordar que la grandeza de Dios se manifestó en lo más simple.

El hogar sencillo


En Nazaret, las casas eran humildes, levantadas con piedra y barro, con techos cubiertos de ramas y arcilla. El patio central reunía a la familia: allí se cocinaba, se conversaba y se compartía el pan. En la parte baja, los animales descansaban durante la noche, recordándonos que la vida se vivía en comunidad, en cercanía y sencillez.


Las mujeres hilaban y tejían, los hombres trabajaban la madera o el campo, los niños jugaban entre cántaros y escaleras de piedra. Era un ritmo de vida marcado por el trabajo, pero también por la fe, porque cada tarea se hacía con gratitud a Dios.


Contemplar una casa de Nazaret es volver al corazón del Evangelio: Dios eligió lo sencillo, lo pequeño, lo humilde. Allí, en un hogar como este, el Hijo de Dios se preparó para darnos la salvación. Cada detalle nos invita a redescubrir el valor de la vida cotidiana iluminada por la fe.

Ilustración de una casa israelita en tiempos de Jesús , con patio, cocina, zona de almacenamiento y espacio superior de vivienda, modelo para recreaciones de Nazaret en pesebres artesanales.
Así eran las casas sencillas en tiempos de Jesús: construidas con piedra o adobe, con un patio central, un espacio para cocinar y almacenar, y un nivel superior donde la familia compartía la vida cotidiana. En la parte baja, incluso los animales tenían su lugar. Contemplar esta imagen nos ayuda a imaginar el ambiente humilde en el que el Salvador eligió hacerse hombre, recordándonos que la grandeza de Dios habita en lo sencillo.

Karel Multimedia. First-Century Israelite House. © 2011 Logos Bible Software.





Vivienda modesta vs. vivienda acomodada


En tiempos de Jesús, el hogar hablaba mucho de la vida de cada familia: algunos vivían en casas muy modestas, mientras que otros tenían viviendas más amplias y acomodadas.

Las familias más humildes vivían en casas pequeñas y sencillas, construidas con muros de piedra sin labrar o ladrillos de barro, techos de ramas cubiertas con barro y un solo espacio compartido por todos. La vida transcurría alrededor de un patio, donde se cocinaba en hornos de barro y, por la noche, incluso los animales domésticos compartían el mismo techo. Estas viviendas reflejaban la austeridad, pero también la profunda unión familiar y comunitaria.


Por otro lado, las casas más prósperas adoptaban el diseño de la llamada “casa de cuatro habitaciones”: tres espacios alargados y uno transversal en la parte posterior, todos conectados a través de un patio central. Algunas de estas viviendas incluían un segundo piso rústico, destinado a ampliar las áreas de descanso o almacenamiento.


En poblaciones como Capernaún, las casas se agrupaban alrededor de un patio común, sin chimeneas ni grandes ventanas. La cocina era un horno sencillo, y el almacenamiento se hacía en ánforas de barro cuidadosamente dispuestas. Aunque más amplias, estas viviendas conservaban la sobriedad característica de la región.


Al observar estas diferencias, comprendemos mejor cómo la sencillez del hogar de María y José contrasta con las casas acomodadas de su tiempo. Dios quiso que su Hijo naciera en la humildad, recordándonos que la grandeza del amor divino se manifiesta en lo más simple.


En cuanto a la estructura Romana


Mientras en Belén el Hijo de Dios nacía en la sencillez de un pesebre, a pocos kilómetros se levantaban fortalezas y palacios que mostraban el poder de Roma y de su rey cliente, Herodes el Grande. Este contraste entre la humildad del portal y la monumentalidad del imperio sigue inspirando al arte belenista.


Para comprender mejor el ambiente de la época, vale la pena mirar algunas de las construcciones más representativas de Herodes, que todavía inspiran a artesanos y belenistas al recrear torres, murallas y palacios en los nacimientos.


  1. Herodium: la fortaleza o palacio de Herodes

Construido entre los años 23 y 15 a.C., el Herodium se levantaba sobre la colina más alta del desierto de Judea. No era un castillo de fantasía como los que a veces aparecen en los nacimientos, sino una imponente fortaleza-palacio rodeada por murallas y con lujosos baños, patios y salas. Era el único edificio que llevó el nombre de Herodes, símbolo de su orgullo y poder.


En muchos pesebres, las torres o castillos recuerdan a esta fortaleza, que contrasta con el establo sencillo donde nació el verdadero Rey.



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Imagen tomada de Herodium. Hidden Architecture. Recuperado de https://hiddenarchitecture.net/herodiu/

Imagen tomada de Herodium. Hidden Architecture. Recuperado de https://hiddenarchitecture.net/herodiu/
Imagen tomada de Herodium. Hidden Architecture. Recuperado de https://hiddenarchitecture.net/herodiu/

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Imagen tomada de Herodium. Hidden Architecture. Recuperado de https://hiddenarchitecture.net/herodiu/


  1. Masada: palacio en las alturas

    Sobre un promontorio rocoso frente al Mar Muerto se alzaba Masada, una fortaleza palaciega construida por Herodes como refugio en caso de rebeliones. Tenía murallas de gran longitud, almacenes de víveres, un sofisticado sistema de agua, frescos al estilo romano y termas con calefacción. Todo reflejaba el lujo y la influencia cultural de Roma en la región.


    En la tradición belenista, las murallas y palacios que aparecen en algunos nacimientos evocan construcciones como Masada. Sin embargo, la Navidad nos recuerda que el verdadero Rey no nació entre murallas de poder, sino en la humildad de un establo en Belén.



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    Imagen tomada de: Masada. El Siglo, 4 de abril de 2022. Recuperado de https://elsiglo.com.gt/2022/04/04/masada/


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    Imagen y texto tomados de: Masada. CurioSfera-Historia. Recuperado de https://curiosfera-historia.com/masada/


  2. Caesarea Marítima (Palacio del Promontorio y anfiteatro): la ciudad de vanguardia

    Herodes también mandó edificar Cesarea Marítima, una ciudad portuaria con palacios, anfiteatro, acueductos y un puerto artificial, una joya de la ingeniería romana en la región. Allí se respiraba grandeza y modernidad.


    En muchos belenes o nacimientos, los arcos, acueductos y anfiteatros evocan estas construcciones, pero la fe nos enseña que el verdadero escenario de la historia de salvación no fue un palacio junto al mar, sino un humilde portal en Belén.



❌ Lo que NO había en las casas judías del siglo I ❌


  • No existían cúpulas ni arcos decorativos en las viviendas humildes de Judea; esos eran estilos romanos posteriores.

  • No había chimeneas empotradas ni sistemas de ventilación sofisticados.

  • Las ventanas eran pequeñas y sin vidrios.

  • Tampoco se usaban pisos de mármol, muros con ornamentos o estucos decorativos.


🛠 En el taller del pesebre...


La arquitectura doméstica de la Judea del siglo I era simple, práctica y modesta. En El Taller del Pesebre respetamos ese contexto histórico en cada una de nuestras piezas: casas humildes, techos planos y habitaciones multifuncionales que evocan la vida cotidiana de Nazaret y Belén.


Sabemos que cada familia quiere darle un toque propio a su nacimiento. Por eso, personalizamos con cariño cada detalle, manteniendo siempre la fidelidad histórica que hace único tu pesebre y tu nacimiento.



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