Belén en tiempos de Jesús: lo que no sabías de la primera Navidad
- Aurelio González
- 20 ago
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 2 sept
Introducción
“No había lugar en la posada…”. Así nos lo hemos imaginado desde niños: un pueblo a oscuras, puertas cerradas y un establo improvisado. Pero cuando miramos más de cerca los textos y la historia, el cuadro se vuelve aún más humano y cercano: una familia que llega a Belén “Casa del Pan” y encuentra el calor de una casa sencilla, con animales a un costado y un pesebre para recostar al Mesías. La escena se vuelve íntima: Dios naciendo donde caben los sencillos. (“Hoy les ha nacido un Salvador”, Lc 2,11.)
Belén está a unos 10 km al sur de Jerusalén, donde la tradición cristiana venera desde el siglo II el lugar del nacimiento de Jesús, hoy la Basílica de la Natividad, con mosaicos del siglo VI y la ruta de peregrinación declarada Patrimonio Mundial.

¿Posada? ¿Qué es Kataluma?
El Evangelio de Lucas dice que no había lugar en la kataluma (Lc 2,7). Traducirla como “posada” generó la idea de una hostería llena. Sin embargo, estudios bíblicos actuales señalan que kataluma se usa para “cuarto de huéspedes” o “sala de invitados” dentro de una casa familiar, la misma palabra que Lucas emplea para la “sala” de la Última Cena (Lc 22,11). Por eso muchos especialistas sostienen que el parto ocurrió en una vivienda doméstica, no en un hostal. Bible Odysseynetbible.org
Cuando Lucas quiere hablar de una posada pública usa otra palabra: pandocheion (parábola del Buen Samaritano, Lc 10,34). Esta distinción apoya la lectura doméstica del relato: no es que “no había hoteles”, sino que el cuarto de huéspedes estaba ocupado y María dio a luz en la parte de la casa donde se resguardaban los animales, con un comedero (pesebre) a mano. Más que rechazo, Dios escoge un hogar humilde para el nacimiento.

Belén, un pueblo sin hoteles
Históricamente, Belén era una aldea pequeña sin rutas comerciales importantes. Difícilmente tenía posadas públicas como las imaginamos hoy. Además, la cultura judía valoraba la hospitalidad. José, descendiente del rey David, seguro fue recibido en casa de parientes o vecinos. Negarle refugio a un familiar habría sido una afrenta impensable.
El pesebre dentro de la casa
El único detalle que menciona Lucas es que el niño fue acostado en un pesebre. Y aquí está la clave: En las casas campesinas de la época, los animales se guardaban en la parte baja de la vivienda, y junto a ellos había pesebres de piedra para alimentarlos. La familia dormía en un área elevada de la misma sala.
Es decir, Jesús probablemente nació en el espacio principal de una casa humilde, rodeado de hospitalidad y cuidado, y fue acostado en un pesebre que servía como cuna improvisada.

Más que rechazo, hospitalidad
La tradición de la “posada llena” refleja rechazo, pero el relato bíblico y cultural apunta a lo contrario:
Jesús nació en medio de la vida campesina, no en soledad.
Su llegada fue acompañada por la hospitalidad de un hogar.
Los pastores que vinieron a verlo encontraron un ambiente familiar y reconocible, no un establo indigno.
El verdadero significado no está en la precariedad de un establo, sino en la humildad de un Dios que quiso nacer como cualquiera de nosotros, en una casa sencilla, rodeado de comunidad. Ese detalle convierte al pesebre en un símbolo de cercanía y humanidad, más que de rechazo y abandono.
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